Dólar Oficial
$1.530
Dólar Blue
$1.555
Dólar Tarjeta
$1.989
Euro
€1.744,18
Real
R$293,37
Azúcar Tucumán · 50kg
$36.810
Azúcar Int. · Londres N5
US$24,707
Azúcar Int. · EEUU N11
US$423,29
Bioetanol de caña ($/L)
1.072
Bioetanol de maíz ($/L)
982.976

Foto: Butti Photos / TDN
Durante las jornadas del Mes de la Industria 2026, el periodista y politólogo Paulino Rodrigues presentó un exhaustivo análisis del escenario político y económico argentino y sus implicancias para la estructura productiva. En su disertación, el especialista destacó que Tucumán registra un promedio de 104 empleos asalariados privados registrados por cada mil habitantes, ubicándose exactamente en la media nacional dentro de una geografía federal atravesada por profundas disparidades entre el Norte argentino y las provincias hidrocarburíferas. A partir de este dato clave, Rodrigues contrapuso la situación provincial con el desplome histórico de la participación de la Argentina en el producto regional, el aumento de la pobreza estructural y el impacto que generará el cambio demográfico sobre el sistema productivo, científico e institucional.
La presentación de Rodrigues estuvo a cargo del cierre institucional del encuentro por el Mes de la Industria 2026, realizado en las instalaciones del Hotel Catalinas. La jornada fue convocada por la Unión Industrial de Tucumán (UIT) bajo la premisa rectora “Industria que transforma. Territorio. Personas. Futuro”, reuniendo a empresarios, autoridades provinciales, especialistas en sustentabilidad, profesionales y estudiantes de escuelas técnicas para debatir sobre competitividad regional, generación de empleo, innovación tecnológica y articulación público-privada.
Al analizar la distribución territorial del trabajo asalariado registrado en el sector privado, Rodrigues expuso la marcada brecha que separa a la Ciudad Autónoma de Buenos Aires y a las provincias patagónicas del bloque de jurisdicciones del Norte argentino. En ese esquema, ubicó a la economía tucumana en un punto equidistante entre el estancamiento y la expansión productiva.
Al respecto, el politólogo detalló utilizando datos oficiales sobre la densidad del empleo registrado en el país: “Fíjense cuando uno mira la geografía argentina, tiene el pico en la ciudad de Buenos Aires y después tiene buena parte del norte allá abajo... Fíjense que Formosa, Santiago del Estero, Chaco, Corrientes, La Rioja, Jujuy, Misiones, Salta, Catamarca, todo esto tiene menos de 100 empleos privados cada 1.000 habitantes. Acá el peso del sector público es muy relevante. Acá empieza el promedio, está acá en 144. Tucumán está justo en el promedio. Puede venirse más para acá o puede terminar más arrinconado. De un lado, naturalmente menos el crecimiento, menos explosión. Si viene para el otro lado, probablemente más expansión, más impuestos que se recaudan, más trabajo genuino, menos puerta que golpeen a los funcionarios para empleo, por supuesto, en una sinergia de público privado con el sistema científico, tecnológico y educativo adentro, no afuera”.

En su recorrido por la historia macroeconómica argentina, Rodrigues contrapuso el deterioro relativo del país frente al crecimiento de las economías vecinas durante los últimos 60 años. Sobre la pérdida de peso del producto nacional en Sudamérica, el analista citó datos estadísticos del FMI y del Banco Mundial: “Es 1960-2022. Son los últimos datos estadísticos fiables tanto del Fondo Monetario Internacional respecto a la participación en el Producto Bruto sudamericano de las distintas naciones. Fíjense que en 1960 Argentina lideraba con el 37,5%. Es decir, de todo el conjunto de bienes y servicios que producía América del Sur, la Argentina explicaba casi cuatro productos de 10. Brasil el 26,4% y Venezuela el 12,1%. Bueno, 60 años después, 2022, Brasil tiene más de 50%, Brasil creció, Argentina se redujo al 15,5%, se redujo fuerte, se achicó mucho, nos achicamos mucho”.
En relación con el entramado social, expuso cómo la pobreza pasó de ser un fenómeno insular a consolidarse en pisos estructurales cada vez más elevados independientemente de las oscilaciones del tipo de cambio: “La estructuralidad de la pobreza de la Argentina siempre estaba por debajo del 15% y esa pobreza empieza a tener saltos y empieza a consolidarse en un 20%, 25% en los 90 y se estabilizó en una pobreza promedio del 33%. Atrasado el tipo de cambio o no, pero con estabilidad macroeconómica. Con (Mauricio) Macri llegó al 25%-27%... Después vino en 2018 y 2019 y por eso el salto de la pobreza hasta 35% y llega a tocar el 42%. Mucha pobreza, un país que no estaba habituado a la pobreza, que venía de ser en la década del 60 el líder en términos de la región”.
De igual manera, al examinar la historia del resultado fiscal primario y las decisiones presupuestarias (foto inferior), remarcó la tensión existente entre el superávit y el sostenimiento de las partidas esenciales: “Esto es el resultado fiscal primario de lo que habla tanto el gobierno... Este es el veranito de la salida de la convertibilidad 2003-2009, superávit fiscal (en la imagen de color verde las seis primeras barras)... Esto de Cristina (Kirchner) para acá (las subsiguientes barras en color rojo), esto es (Javier) Milei más chiquitito que esto (las dos pequeñas barras finales de color verde)... y por un enorme costo, ustedes lo conocen, obra pública cero, transferencias a provincias licuadas, licuación de ingresos en jubilados, salarios, científicos, tecnológicos, universidades. La política es opción entre dificultades”.

Revolución energética, minerales críticos y la batalla geopolítica
Al abordar las oportunidades de mediano plazo, Rodrigues proyectó que la Argentina duplicará sus exportaciones en la próxima década impulsada por Vaca Muerta, la minería de cobre y litio, y las tierras raras, transformando la geografía económica provincial.
En ese sentido, explicó la trascendencia geopolítica de las tierras raras e insumos tecnológicos globales: “La verdadera batalla geopolítica que están dando China y Estados Unidos es por el mineral, por la producción de tierras raras y minerales críticos que van a ser el denominador común de los próximos cinco años para que la tecnología explote o no, para que la inteligencia artificial se desarrolle o no. Y en la Argentina, ¿qué tenemos? Tenemos tierras raras: 190.000 toneladas identificadas. Potencial más de 3 millones. San Luis tiene más del 50% de lo que se identificó. Se constituye una nueva geografía casi propicia para discutir una coparticipación que hasta sea a la inversa, cuyos gobernadores digan, '¿Por qué no hacemos como Brasil? Cobramos nosotros, transferimos a Nación'”.
En el tramo final de su exposición, Rodrigues planteó que el mayor desafío para la diagramación del Estado y la actividad privada no es solo tecnológico, sino demográfico.
Al fundamentar el impacto del envejecimiento poblacional y la caída de los nacimientos en el país, el politólogo señaló: “¿Cuánto cayó la tasa de natalidad en la Argentina en los últimos 10 años? 47%. ¿Cuántos chicos vamos a tener en la escuela primaria en 2033? La mitad de los que tenemos hoy. Tenemos una oportunidad, un defecto... nos va a sobrar infraestructura, nos van a sobrar docentes... vamos a tener que achicar escuelas para racionalizar, pero vamos a tener el doble o el triple de adultos mayores, jóvenes, que van a tener una juventud que va a ser un seguro universal a la vejez y vamos a tener que gastar en geriátricos, en el cuidado y toda la industria del cuidado del adulto mayor”.
Asimismo, el disertante concluyó reflexionando sobre el descalce entre las expectativas de la ciudadanía hiperconectada y la respuesta de los organismos gubernamentales: “La ansiedad de la hiperestimulación de las redes hace que la demanda social tenga la velocidad de 5G. La capacidad de respuesta de los estados tiene la velocidad del 3G. Y ese descalce es el que produce muchas veces insatisfacción, que no se puede hacer todo de la noche a la mañana”.